Yo creía , pero al conocerla dejé de creer, y sentí.
Sentí en mi cuerpo un impulso irrefrenable,
una pasión desbordada,
una atracción incontrolable
de contemplarla, observar cada uno de sus gestos,
de querer besarla.
Sentí de cierta forma la niñez en mi
al mismo tiempo, la mayor perversión en mis pensamientos,
tantos deseos de ella, revoloteando en mi cabeza,
y la certeza más placentera
de haberla tenido en mis brazos.
Las horas entre las sábanas y ella
fueron como pocos minutos de mi tiempo,
mi boca ansíaba su boca
buscaba su piel con mis labios, mis manos, mi cuerpo,
como retoño busca el pecho de madre
con instinto y necesidad.
Dentro de mí el fuego que arde mi alma
aviva el instinto de hacerla mía,
una y otra vez, repetidamente ,
en el día y en la noche,
cuando el sol esta radiante y la lluvia empapa las calles,
mientras la gente tiene prisa,
tener el poder de detener el tiempo ,
en sus ojos y su pelo, en sus manos y su vientre
en su cuello y su boca.
Sentí que la siento en mi pensamiento
la retengo en la pupila de mis ojos
la deseo en mi zona más prohibida
y no quiero que se convierta en un recuerdo,
quiero que ella esté en mi presente
de cada dia.
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